El síndrome de tanto pensar
Pensar… pensar… pensar…
Siempre a las órdenes de nuestros pensamientos. De nuestra mente.
Sí, señores y señoras, nuestra. O sea: nosotros mandamos.
Y sin embargo, constantemente nos dejamos llevar por lo que pensamos: dudas, incertidumbres, miedos.
Cuando la ilusión aparece
En cuanto asoma la ilusión, la alegría o el compromiso que nace desde el corazón… ahí vuelve nuestra eterna mente.
Siempre gobernando. Siempre diciéndonos qué hacer, incluso antes de que pase.
¡Basta ya con el síndrome de tanto pensar!
Recuperar el poder
Somos nosotros los que tenemos que reinar sobre nuestra mente.
Dejarnos llevar por nuestras sensaciones, disfrutar y creer en la intuición.
Esa brújula interior que siempre nos guía.
Simplemente VIVIR.
Fluir con la vida y arrepentirnos solo de lo que hicimos, no de lo que nunca intentamos.
El laberinto de la mente
La mente gestiona lo intelectual, lo creativo y lo emocional.
Del consciente pasa al subconsciente y de ahí al inconsciente.
Un laberinto de creencias limitantes heredadas del colectivo.
Desde que nacemos hasta que morimos, grabamos sin parar: fobias, miedos, adicciones.
Y así nos convertimos en autómatas.
Estamos tan acostumbrados a hacer las cosas por repetición que olvidamos lo esencial:
disfrutar de una buena compañía, una risa, una canción, los hijos, la pareja, los amigos, la soledad.
Decide ser un superviviente
¡Basta ya!
Decide ser un superviviente de esta sociedad.
Ser consciente de cada paso que das te hará pensar…
pero desde otro lugar:
- La disciplina de un pensamiento a tu servicio.
- La voluntad de ser feliz porque lo mereces.
- La autonomía de ser lo que eres sin depender del permiso de otros.
Reprograma tu mente
Invierte tiempo en sanear tus pensamientos.
Haz que pensar te sirva como un consentimiento entre tú y la vida.
Un diálogo constante que te devuelva la libertad de elegir.
Raquel Ayres
Ybachi Terapias